Santiago de Cuba, 28 de Junio de 2017
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Conversación con Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño

ENTREVISTAS

Conversación con Aisnara Perera Díaz y María de los Ángeles Meriño
Ganadoras del premio de ensayo Emilio Bacardí 2010, convocado por la Editorial Oriente.
¿Qué significa para ustedes trabajar juntas en los proyectos?
Lo primero que debemos decir es que trabajar unidas nos permitió en un inicio poner en claro ideas que ambas habíamos concebido por separado pero que, por una u otra razón, no habíamos llevado al plano de lo concreto. Así que al conocernos e intercambiar puntos de vistas sobre temas y modos de investigar, pudimos organizar mejor esas inquietudes que, afortunadamente, han dado paso a otras, en un proceso de búsqueda que no ha cesado desde el año 2003. Trabajar juntas entonces ha sido un crecimiento intelectual, tener la ventaja de dialogar a toda hora sobre los problemas que enfrentamos y analizarlos desde todos los ángulos posibles, aventurar soluciones e imaginar maneras de explotar, de forma creadora, fuentes documentales de alta complejidad; por lo que, a pesar de la disciplina y autoexigencia que se necesita para nuestro trabajo, podemos decirte que ha sido, en todo momento, un enorme disfrute.  
 
Publicaron el libro Para librarse de lazos..., por la editorial Oriente. ¿Cuál es la propuesta al lector?
El proyecto que da origen a Para librarse de lazos, antes buena familia que buenos brazos. Apuntes sobre la manumisión en Cuba. (1800-1881) es una consecuencia lógica de nuestro primer libro: Esclavitud, familia y parroquia en Cuba: otra mirada desde la microhistoria, pues en aquel habíamos observado el peso de los vínculos familiares en el proceso que concluía con la manumisión, peso que mucha veces resulta imperceptible en un simple análisis de las escrituras o cartas de libertad, fuentes que tradicionalmente se han empleado para estos estudios.
De esta forma, al proponer la existencia y reagrupamiento de  la familia –consanguínea o afín–  como uno de los móviles más relevantes que impulsó a los esclavos en la búsqueda de vías y recursos para alcanzar la manumisión, asumimos el reto de trascender dicha fuente e intentar el cruzamiento con otras en que padres, madres, abuelos/as, padrinos se muestran desempeñando un papel relevante en ese proceso. Papel que no redujimos al aporte monetario, como se aprecia en el texto, pues sostenemos que el entorno afectivo creado por estos seres humanos sometidos a la esclavitud, al margen de su fragilidad y, muchas veces, precisamente por eso, contribuyó a que muchos se propusieran como meta un proyecto de libertad.
El resultado de esas búsquedas y de esas reflexiones es, en esencia, lo que hemos entregado a los lectores interesados en estos temas, sin embargo nos gustaría enfatizar que Para librarse de lazos…, contiene otras propuestas, otros análisis que si bien tributan al tema central, constituyen, por sí mismos, abordajes necesarios para entender asuntos de enorme actualidad como la discriminación racial, en tanto analizamos la construcción discursiva del “otro diferente” que, dicho sea de paso, es un proceso que aun hoy está en marcha, también, los mecanismos para mantener la subordinación de los que son marcados como “distintos” y que se van perfilando hacía el final de la esclavitud. En fin, que aunque, a primera vista, nuestro libro parezca escrito para especialistas en el tema, es, más que nada, un texto dirigido a todos los que se interesen en la comprensión y mejoramiento de este presente complejo y, en ciertos aspectos, desesperanzador.      

¿Y qué  proponen en el libro que resultó ganador en el premio Oriente?
Familias, agregados y esclavos. Los padrones de vecinos de Santiago de Cuba. (1778-1861), es el primer resultado de un proyecto que debe reportar al menos dos estudios más sobre la cultura, la esclavitud, la libertad y las relaciones sociales en la capital oriental, en este período. Investigaciones que hemos desarrollado gracias al apoyo recibido por dos proyectos gestionados por el Dr. Juan Andreo García, Catedrático de la Universidad de Murcia.

El libro premiado por el jurado del premio Oriente en su apartado de investigación histórica es fruto entonces de una ilusión y, por supuesto, de mucho trabajo. Como podrán apreciar los lectores, cuando salga de imprenta el próximo año, se basa, en sus primeros capítulos, en el análisis de prácticamente todos los padrones nominales –relaciones de los residentes de un barrio o parroquia, formado casa por casa y que clasificaba a los habitantes según sexo, edad, color y estado civil– de Santiago de Cuba conservados en el Archivo Nacional, intentando acceder a la intimidad de las familias santiagueras en casi un siglo de su historia, puntualizando cómo se agrupaban en sus hogares, quiénes asumían la jefatura de aquellos, a quiénes se recibían como agregados, cómo se comporto la estructura de posesión de esclavos, cómo se manipulaba la asignación de la calidad (ser blanco,  negro o pardo) a las personas, entre otros muchos aspectos.
En una segunda parte analizamos un poco el concepto movilidad social, tomando como indicadores de análisis la calidad, los oficios y profesiones, la fortuna, y el grado de alfabetización, mostrando –desde pequeñas biografías de hombres y mujeres anónimos– los esfuerzos de individuos y familias por mantener lo alcanzado y superarse en una sociedad que, como la esclavista cubana de la época, producía y reproducía las diferencias, comprendiendo, no obstante, que dicho proceso comportó, a su vez, niveles de tensiones y resistencias que, a largo plazo, desembocaron en cambios estructurales.
En fin, que este libro es la oportunidad de mostrar, en números y en gráficos, realidades de la sociedad santiaguera que hasta ahora sólo eran vistas desde las descripciones pintorescas de viajeros o recuerdos nostálgicos guardados cual medallas antiguas. Soñamos, eso sí, con que una vez libro, muchos santiagueros se reconozcan en sus páginas, como también re-conozcan a la ciudad que tuvimos, durante meses, en nuestra imaginación, de suerte que pudimos concluir diciendo en su breve epílogo: “Ahí está la ciudad: “desde el Tivolí es un fragmento de bahía y barrio francés, desde la altura de Santa Ana es otras vez la bahía, que no el mar, desde la Plaza de Marte es sólo el último escalón de lo que fue fundado hará pronto cinco siglos; desde los padrones de vecinos, sus blancos, pardos y morenos, sus libres y sus esclavos, sus “franceses”, su gente de Maracaibo y las islas, sus santiagueros todos en familia, intentando, desde la continuidad, darle el mejor sentido a sus vidas.

por Yunier Riquenes García
Editorial ORIENTE

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2014